Reseña a Foto-poema

 

Foto-poema, Fotografías de Carlos Pellegrini, con textos de 28 escritores – 1ª ediciónilustrada. – Lanús, Brause, 2025. 74 p.

 Los iniciadores y creadores de esta excelente publicación, Stella Maris Zamora, Carlos Pellegrini y Jorge Klinger y explica cómo nació y se concretó el proyecto; nada mejor que sus propias palabras, que copio por extenso.

“Estimados lectores, el presente libro es el resultado de un proyecto artístico, imagen y palabra, o podemos decir asimismo, fotografía y literatura, en mayor número de expresión a través de la poesía.

¿Y cómo surge este ensamble?

En nuestros encuentros con Carlos Pellegrini fotógrafo, no ya como médico allá por el año 1987, la expresión artística nos reunió hace una década, desde otro ámbito. 

Su producción fotográfica, una vez jubilado como médico pediatra, fue in crescendo y en el intercambio personal, al recibir sus bellas captaciones de la realidad a través de una lente sensible y artística, nos animamos a sugerirle poner letra a sus poemas fotográficos.

Con entusiasmo aceptó y a partir de marzo de 2025 pusimos manos a la obra convocando a escritores de nuestro entorno, quienes aceptaron de buen grado y con rápida respuesta.

Estamos muy agradecidos a los participantes que hicieron de este sueño, un proyecto hoy realizado”.

28 poetas en su mayoría mujeres) contribuyen con hermosos textos a esta obra de podría también  titularse “poemas para ver”. Son Alicia Danesino, Adriana Álvarez, Alejandra Patané, Ana María Figueira, Cecilia Glanzmann, Daniel Alonso, Darcy Mell, David Sorbille, Dirbi Maggio, Dora Lorusso, Eduardo Cormick, Gladys Heredia, Gladys Inés Salomón, Graciela Bucci, Graciela Licciardi, Graciela Vodicka, Jorge Klinger, Julia Rosignol, Lilia Cremer, Lucía Nelly Vergara, Magda Pascual, Maju Druille, María de la Paz Pérez Calvo, María Rosa Barabaschi, Mirta Venezia, Silvia Heidel, Stella Maris Zamora Amigo, Teresita Saint Esteben.

Para cada `poema hay una fotografía guardando una relación biunívoca: la poesía describe un escenario poético y la fotografía lo ilustra; y vice versa.

Resulta injustificable ilustrar esta breve reseña con fragmentos de dos o tres poemas, porque todos pueden aspirar a esa selección. Y dígase lo mismo de las fotos.

Solamente vale añadir, para finalizar, que la idea no sólo es válida y motivadora, sino que también presenta un modelo excelente de concretar la relación literatura- plástica, tantas veces alabada y recomendada, con resultados no siempre satisfactorios, lo que, desde luego, conspira contra  la valoración general de la propuesta. En este caso, en cambio, estamos ante un modelo que vale la pena tomar en cuenta.

                                                                                                       Celina Hurtado

Para comenzar el año, un recuerdo de Augusto R. Cortazar

Como homenaje a Augusto R. Cortazar, al comienzo de un nuevo año, un recuerdo de lo que escribió él luego de muchos años de estudio.

“En el curso de varios lustros de viajes de estudio he conocido numerosos pueblos, aldeas, caseríos, francos aislados, desde la puna jujeña a la pampa bonaerense y a los valles patagónicos. Me han entristecido muchos casos de atraso y penuria, de estancamiento y agonía. Fuerzas, conflictos y cambios de índole económica, social, política, han rebotado en algunos de esos desconocidos rincones con violencias de cataclismos. La vida ha cambiado en torno repentinamente, y esos lugareños, verdaderos 'durmientes del bosque', la montaña o el llano, se han visto relegados y oprimidos sin explicarse el porqué. Del apego a lo rutinario, la incuria e ignorancia de estos grupos minúsculos contribuyen, sin duda, al desastre, pero como explicación resultan factores simplistas e individuales, frente a la complejidad de los que movilizan y conmueven a la sociedad entera. (p. 29) 

“Junto a estos casos de conflicto y catástrofe, otros hay más felices. Han quedado al margen del tiempo y su propio aislamiento los ha salvado. Sufren el olvido, mas evitan el aniquilamiento. En ellos se advierte que viven una etapa retrasada, pero normal, dentro del proceso de su evolución. Lugares así son para el viajero verdaderos oasis, no solo geográficos, sino espirituales. El investigador encuentra en los ranchos / familias, con frecuencia numerosas, perfectamente integradas, en el sentido jurídico, social y ético. Llama su atención la sagaz armonía funcional con que han amoldado los medios de vida a las características de la naturaleza circundante”.

 Augusto Raúl Cortazar, Andanzas de un folklorista. Aventura y técnica de la Investigación de Campo, Universidad Nacional de Salta, 2010, pp. 29-30. 


Para comenzar el año, en el Día de Reyes- cocina histórica

 La priemra fuesta importante del año es el Dìa de Reyes (6 de enero), que se celebra con regalos  que los niños encuentran en sus zapatitos, dejados a la vista la noche anterior y donde los Reyes depositan lo que ellos pidieron en sus cartitas. Los adultos lo celebran con un postre especial, la famosa "rosca de Reyes" que todas las pastelerías ofrecen, con sus propias variaciones.

Aquí les compartimos una versión tradicional mexicana del siglo XIX. Como se puede apreciar, no es una sola rosca grande, como suele ser ahora en nuestras panaderís, para compartir en familia, sino pequeñas roscas, posiblemente una para cada niño, que además lleva un "muñeco", una figura de uno de los Reyes o de Papá Noel. Los tradicionales Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Balttzar siguen siendo una motivaciòn festiva infantil, y las roscas una motivación  gastronómica para todos. ¡Que las disfruten!

Celina Hurtado

Roscas de Reyes

Harina 500 gramos, 1340 gramos de azúcar, 200 gramos de mantequilla, 4 huevos, 6 cucharadas de leche, 10 gramos de levadura Levatán, 50 pasas, 50 gramos de acitrón, media pieza de naranja cubierta y un muñeco para cada rosca. Manera de preparar la levadura:  de los 500 gramos de harina se apartan 100 y se toman sólo 50, poniéndole la levadura que se disuelve con agua tibia para formar una pastita; ésta se pone junto al calor por 15 minutos, después de los cuales se refresca con los oros 50 gamos, mojándola otra vez y se vuelve a poner junto al calor otros 15 minutos. En una cacerola se pone la mantequilla, la leche, el azúcar y se coloca a la lumbre a que se disuelva, meneándola para que no se corte. Se ponen los 400 gramos de harina cernida, se le hace un centro y se le agrega dos huevos y un poco del líquido que tenemos ya preparado y, así se va poniendo todo poco a poco; después se le pone otro huevo y enseguida la levadura, se revuelve y se añade otro más, amasándola hasta que se despegue de la tabla. Se coloca una cacerola engrasada cerca de la lumbre 6 horas o toda la noche a que repose; pasado ese tiempo se le ponen las pasas, el acitrón [dulce mexicano tradicional] y la naranja picada, se revuelve todo muy bien y se divide en cuatro partes iguales; ésas se hacen bolitas, haciéndolas centro para formar las roscas, se colocan en latas engrasadas, se extienden y se decoran con acitrón, naranja y azúcar al gusto. Se deja reposar como media hora y se meten al horno regular durante 20 minutos.

 Celerina Maldonado, Recetario tradicional, México, CONACULTURA, 1999, pp. 60-61.