Tiempo Cuaresmal. Gestoramas para la fe

 

Gestoramas para la fe

Tiempo Cuaresmal

Cumplimiento de la misión

El tiempo de Cuaresma, preparación para la Semana Santa, recuerda la última fase de la misión de Jesús, cuyo cumplimiento se acerca. Todos los Evangelios lo relatan, aunque con algunas diferencias.

Para hacer gestoramas con estos temas, hay que tener en cuenta una serie de observaciones. En este relato complejo, cualquiera sea el texto tomado como base, es necesario fijar los límites y las secuencias interiores con claridad, a fin de que puedan hacerse, si se desea, separadamente. En un sentido amplio, el relato podrá abarcar desde la entrada de Jesús en Jerusalén hasta la resurrección. Esto tendría el sentido totalizante de mostrar la dialéctica de la afirmación (el “hosanna al Hijo de David”), la negación (proceso, muerte) y la síntesis afirmativa final (la resurrección). Además, implicaría el mensaje cristiano de que a la muerte sigue la resurrección, que la muerte no es lo definitivo. En un sentido más restringido, abarcaría desde la Oración del Huerto hasta la muerte. En este caso se trataría del “proceso de dolor”, para distinguirlo del constitutivo eclesial (la última cena) y la apoteosis (resurrección, proclamación y ascensión). Obviamente la utilización de uno de estos criterios u otros parciales posibles, depende del interés en el acento o matiz elegido: exultativo, penitencial, eclesial, etc.

De cualquier manera, el mismo relato, en cualquiera de las versiones, es suficientemente explícito en cuanto a las unidades menores. Pero debe tenerse en cuenta que para un gestorama no puede seleccionarse una unidad demasiado breve, o ligada esencialmente a otras anteriores o posteriores. Por ejemplo, como gestorama no tendría sentido sólo la escena del Huerto, sin relación a la anterior traición de Judas, o al menos a la referencia a ella que Jesús le hace en la última cena. Tampoco serviría el episodio de las tres negaciones petrinas sin el antecedente de la profecía. Es decir, no todo texto que es suficiente elemento de meditación cristiana, basta para una composición escénica, en que el mensaje, la idea que se quiere trasmitir, debe clara y coherente para el espectador (que incluso puede no ser creyente). Por otro lado, nada impide, al contrario, resulta muy interesante, formar gestoramas sobre un tema que esté textualmente en partes discontinuas del relato, pero unidos por el sentido. Por ejemplo: un gestorama sobre Judas lo mostraría como discípulo celoso, luego como traidor, como entregador y finalmente como arrepentido desesperado de perdón y suicida. Sería un drama basado en el texto evangélico, aunque no en una secuencia propiamente dicha. Del mismo modo puede hacerse la historia de Pedro.

 

 

Carnaval - la despedida del Diablo

La despedida del Diablo

El llamado “entierro del Carnaval”, sábado y domingo siguientes a los tres días principales (domingo, lunes y martes de esa semana) tiene una antigua tradición norteña argentina (compartida con los países limítrofes), relacionada con el fin del verano y a la vez el inicio de la Cuaresma (miércoles de Ceniza, el posterior al martes de Carnaval), época preparatoria a la Semana Santa, que en la tradición católica incluye prácticas de penitencia como ayuno y abstinencia de carne. En sus comienzos, estas prácticas penitenciales duraban los 40 días; luego (y hasta ahora) la Iglesia los redujo sólo a los viernes. De todas formas, en aquellos años centrales del siglo XIX y hasta comienzos de XX, y más allá del cumplimiento efectivo de las penitencias cuaresmales, la celebración del Carnaval trascendía esos motivos, constituyéndose como la fiesta popular más importante del año. 

La “despedida del Diablo” marcaba entonces, el fin del tiempo veraniego y celebratorio, introduciendo el recuerdo de las obligaciones del resto del año. Durante las celebraciones del Carnaval, así como durante todo el verano hasta la época de la cosecha, en el norte, era habitual el culto a la Pachamama, desde su mes principal, agosto, a la que se agradecía su ayuda para asegurar las cosechas. El Rey Momo, aunque proveniente de otra tradición, se conecta con estos ritos; y el “entierro” consistirá entonces en volver a la pacha (tierra). Por eso el “entierro” se realiza en un hoyo que representa la boca de la Pachamama. Allí se depositan ofrendas como cigarrillos, hojas de coca, chicha y serpentinas. Entre rezos y pedidos, los presentes ruegan por un nuevo año de abundancia y alegría, mientras prometen reencontrarse en el próximo carnaval. Aunque en las ciudades resulta difícil (cuando no imposible) realizar este ritual, algunas familias tradicionales, sobre todo si tienen casas con jardín o patio, pueden hacerlo en sui versión minimalista. Un pequeño hoyo en el jardín con un muñequito de papel generalmente de color rojo, o en una maceta, o incluso sobre una bandeja de metal, permiten recordar el entierro en forma de incineración y esparcimiento de las cenizas.

Es cierto que estas tradiciones, lamentablemente, están desapareciendo y son pocas las personas que de modo espontáneo preparan o participan de celebraciones carnavalescas. De allí los esfuerzos de las autoridades y los gobiernos, comprendiendo la importancia de los ritos populares para el mantenimiento de tejido social básico y su entramado histórico.  Estas acciones tienen diversos resultados, según los lugares, las ciudades e incluso los barrios. Pero es bueno y positivo que se realicen. Y que quienes consideramos que el Carnaval es una tradición que no sólo no debe desaparecer, sino que debe fortalecerse, lo apoyemos calurosamente, en la medida de nuestras posibilidades.



Carnavales 2026 - Montevideo

 Carnavales 2026 Montevideo


Comparto tres fotos de murgas en  la inauguración del Carnaval Montevideano 2026, enviadas por nuestro lector Nicolás Moreira Alaniz


Agrupacióin de Revistas - Desfile inaugural


Agrupaciòn de Negros y Lubolos - Más que Lonja


Murga Los Patos Cabreros


Carnaval de antes

Carnaval de antes

Comparto una foto antigua enviada por nuestra lectora Julia Rossignol, de sus bisabuelos