Cocina histórica

 

Cocina tradicional mexicana

Celina Hurtado

 La gran riqueza y variedad de la cocina tradicional mexicana incluye muchos platos (platillos, como dicen allá) con un vegetal predominante, y una preparación que le otorga un sabor especial.

 Les comparto cinco recetas muy sencillas que todos pueden confeccionar, extraídas del libro de Celerina Maldonado, Recetario tradicional, México, CONACULTURA, 1999.

 ¡Animarse a cocinarlas y disfrutarlas!

 *

Col (repollo) en salsa blanca

 Lavada la col se destufa y se poned a cocer como la coliflor. Una vez cocida y fría se exprime y se corta en pedazos. Se ponen a calentar en una cacerola dos cucharadas de harina y tres de mantequilla, ya que esté frita se aparta del fuego y se le echa una poquita de agua fría para que se disuelva el almidón, y se coloca de nuevo al fuego, sin dejar de moverla para que espese; se le incorpora, revolviéndolos, un vaso de leche, sal y pimienta; se pone al fuego y ya que espese se mezcla la col. Engrasar un molde con mantequilla y colocar una capa de col y otra de queso, y al final una capa de mantequilla y polvo de pan; se mete a la estufa. Si se quiere, se le añade a la salsa yemas de huevo batidas con gotas de vinagre.

 También se prepara poniendo una capa de col con la salsa, otra de pescado fresco cocido o pollo y encima queso rallado, alternando; luego que sale de la estufa se sirve con perejil picado. De esta misma manera se prepara la coliflor.

 *

Col morada encurtida

Una col muy tierna y chiquita se pica en crudo, se hierve en vinagre fuerte y se deja enfriar. En un vjtrolero se echa la col alternando con hierbas de olor, sal y unos dientes de ajo, Se cubre con vinagre incorporándolo y, después, se añade una capa de aceite de olivo. Se tapa y después de algunos días ya podrá tomarse.

*

Coliflores en yemas

Después de bien lavadas las coliflores se dividen en tronquitos y se ponen en una cacerola en donde se echa agua muy caliente. Se tapa con otra cacerola durante una hora para que se destufe; ser le quita esa agua y se pone a cocer en agua caliente con sal de la tierra y tantita agua de anís hervida y colada (de la misma manera se destufa la col). Ya cocida y fría la coliflor se escurre.

Se bate una yema de huevo con vinagre, se le agrega crema o leche tibia, se sazona con sal y pimienta blanca.

Se engrasa una ensaladera esmaltada con mantequilla, echando en el fondo un poco de este caldillo; encima la coliflor en trocitos, una espolvoreada de queso Parmesano rallado, otra capa de coliflor y el caldillo que no sobresalga, se le espolvorea más queso y unos trocitos de mantequilla se mete a la estufa una media hora antes de servir (se destufa la coliflor siempre que se use para sopa, ensalada, tortas, en salsa, en guisado y en adobo).

*

Corona de frijol

Se muele frijol bien cocido y se fríe con chorizo o caldo de chile chipotle. Se mete al horno en un molde engrasado y espolvoreado de pan. Se saca la corona en un platón y se adorna con tortilla bien frita y martajada, almendras, rajas de chile cuaresmeño en vinagre y queso fresco en bolitas

*

Pîckles

Se limpian 300 gramos de pepinos chicos; se rocían con sal y se cubren con agua hirviendo. Se dejan toda la noche; al día siguiente se secan y se ponen en 2 litros de vinagre con 5 cucharadas de mostaza, 6 de sal y 6 de azúcar durante 12 días, revolviéndolos siempre muy bien. Se envasan en frascos de vidrio.

 

 

12 de Octubre Canto mexica

 


Canto 

Atribuido a Cacamatzin o Cacama quien vivió entre 1483 y 1520. Gobernó en Texcoco. 

Hijo de Nezahualpilli y de Chalchiuhnenetzin, hermana de Moctezuma.

Amigos nuestros,
escuchadlo:
que nadie viva con presunción de realeza.
El furor, las disputas
sean olvidadas,
desaparezcan
en buena hora sobre la tierra.
También a mí solo,
hace poco me decían,
los que estaban en el juego de pelota,
decían, murmuraban:
¿Es posible obrar humanamente?
¿Es posible actuar con discreción?
Yo sólo me conozco a mí mismo.
Todos decían eso,
pero nadie dice verdad en la tierra.
Se extiende la niebla,
resuenan los caracoles,
por encima de mí y de la tierra entera.
Llueven las flores, se entrelazan, hacen giros,
vienen a dar alegría sobre la tierra.

Es en verdad, tal vez como en su casa
obra nuestro padre,
tal vez como plumajes de quetzal en tiempo de verdor
con flores se matiza,
aquí sobre la tierra está el Dador de la vida.
En el lugar donde suenan los tambores preciosos,
donde se hacen oír las bellas flautas
del dios precioso, del dueño del cielo,
collares de plumas rojas
sobre la tierra se estremecen.

Envuelve la niebla los cantos del escudo,
sobre la tierra cae lluvia de dardos,
con ellos se oscurece el color de todas las flores,
hay truenos en el cielo.
Con escudos de oro
allá se hace la danza.
Yo sólo digo,
yo, Cacamatzin,
ahora sólo me acuerdo
del señor Nezahualpilli.
¿Acaso allá se ven,
acaso allá dialogan
él y Nezahualcóyotl
en el lugar de los atabales?
Yo de ellos ahora me acuerdo.

¿Quién en verdad no tendrá que ir allá?
¿Si es jade, si es oro,
acaso no tendrá que ir allá?
¿Soy acaso escudo de turquesas,
una vez más cual mosaico volveré a ser incrustado?
¿Volveré a salir sobre la tierra?
¿Con mantas finas seré amortajado?
Todavía sobre la tierra, cerca del lugar de los atabales,
de ellos yo me acuerdo..

***

Fuente Publicado originalmente el 14 de febrero de 2020.

 https://hispanicla.com/los-derrotados-en-la-conquista-de-america-44415

 

Ensaladas primaverales

 

Ensaladas primaverales 

Celina  Hurtado

Llega la primavera y con la gran variedad de verduras y hortalizas, la posibilidad y el gusto de preparar ensaladas. Hay recetas actuales muy sofisticadas, pero  al vez en casa preferimos algo más  sencillo, como hacían nuestras abuelas, y que eran exquisitas

Les comparto aquí  un conjunto de ensaladas sencillíosiomas, que se comían en  Venezuela y Colombia a fines del siglo XIXC, Y que  sioguenm gustando. ¡Prueben!

Las Recetas de Don Tulio Cocina Criolla o guía del ama de cas a, Mérida, Tip. López, 1899, pp. 55-56

Ensaladas

Aun cuando el modo de preparar ensalada es muy conocido, no estará de más fijar como ingredientes principales la sal, el vinagre y el aceite fino; y como un recuerdo para las amas de casa, expresar enseguida las hojas, frutos, etc. de que puedan hacerse ensaladas.

Lechugas y berros

Una y otra se preparan lo mismo, en el momento de servirlas, para que no se marchiten las hojas.

Repollo

Puede hacerse cocido o crudo, pero para hacerlas en crudo deben siempre pasarse las hojas picadas por agua hirviendo y agregársele pimienta a la ensalada.

Coliflor

Lo mismo que la de repollo cocido.

Papas

 Cocidas y en ruedas.

Frijoles tiernos

El medio más sencillo es despuntar las vainitas y cocinarlas para hacer la ensalada. El método italiano es el siguiente: se hierven en vinagre unos ajos molidos y se prepara la ensalada con este vinagre y los demás ingredientes, inclusive la pimienta.

Arvejas tiernas

Desgranadas y cocidas previamente.

Tomate riñón

Crudo, con ruedas de cebolla, perejil y pimienta.

Pepinos

Cocidos y sin tripas si fueran criollos.

Auyama tierna

Es una especie de calabaza, se come cocida.

Chayota

Llamada “papa del aire” en Argentina y Uruguay, se  prepara lo mismo.

Aguacate

Llamada palta en Sudamérica, debe prepararse en el momento de servirla.

Piña

Es el ananá, se prepara sin vinagre y con dulce.

Gazpacho

Se remoja pan hasta que ablande, y se prepara con él la ensalada al tiempo de servirla.

*

Todas las ensaladas de frutas y legumbres cocidas conviene hacerlas con alguna anticipación para que queden bien encurtidas. Es condimento artístico adornarlas con flores de marañuela y granos de granada.

Recuerdos de antaño.- Celina Hurtado, Cómo se comia en mi casa

 

Cómo se comía en las casas de Buenos Aires cuando yo era chica

Celina Hurtado

Quienes ya contamos nuestra edad con el siete, tenemos recuerdos de cómo era entonces la mesa de los porteños, bastante distinta a la actual, aunque, por supuesto, las comidas de mayor referencia siguen siendo las mismas. Pero otros aspectos han cambiado, algunos para bien y otros para mal. Cuando comento mis recuerdos, la gente más joven suele sorprenderse. Van ahora algunos de ellos, un poco deshilvanados, pero que muestran cómo se comía en mi casa y en otras de mi entorno, cuando yo era chica.

La primera cosa que observo, como diferencia y no feliz, es que la clase media de la que formaba parte, así como mi familia y mi barrio, no tenía ningún problema económico con la comida, nadie tenía que pensar dos veces si compraba un kilo de carne, ni deambulaba por varios negocios para encontrar el mejor precio. No había supermercados como hora, los negocios de barrio más similares eran los almacenes, casi siempre atendidos por sus dueños, o algún empleado tan consustanciado con el negocio que venía a ser lo mismo.

En las carnicerías, nadie compraba estilo fetas de jamón, al contrario, las amas de casa o quien hiciera sus veces, compraban para toda la familia por varios días, en grandes trozos, carne para churrascos, o para milanesas o guisos, que era lo habitual. Y huesos para caldo o carne de puchero, pero de buena calidad.  Comíamos carne todos los días, de almuerzo y cena. Los chicos comíamos churrasco y puré de papa y zapallo, y ensalada, generalmente de lechuga y/o tomate. Algunas casas de tradición italiana le agregaban cebolla.

Había una costumbre que se ha perdido totalmente: ciertos días (de la semana) por la tarde, las mujeres (que en general no trabajaban, o ya estaban libres del trabajo) se reunían a tomar mate con alguna cosa dulce. En todas las casas eso era normal y esas visitas a veces ni se anunciaban.  Cuando, cerca de las ocho de la noche, el marido pasaba a buscarlas, invariablemente el dueño de casa, que ya estaba de regreso de su trabajo, les ofrecía un aperitivo. Siempre lo había, junto con algo sólido como salamín, aceitunas o queso, que era lo más común. Eso nunca faltaba, ni se salía corriendo a comprar algo. Había como una costumbre de tener esas reservas y cuando se iban acabando se reponían, nunca faltaban. Más aún, a veces se invitaba a un matrimonio emparentado o amigo a cenar “lo que hay”. Y siempre había. Recuerdo que en mi casa lo habitual eran churrascos con ensalada, podía ser también con huevos fritos. Para el que quería (obligatorio para los chicos) había sopa. Y algo dulce de postre que a veces era el dulce que sobraba de la mateada. También era común que el marido que se acercaba a buscar a su esposa con idea de que se lo iba a invitar, aportara alguna “delicatessen” que podía ser un fiambre, un queso especial, una botella de vino reserva, en fin, una atención que se consumía inmediatamente.

En otras casas lo habitual en estas cenas improvisadas eran las milanesas. Recuerdo a dos tías que, cuando nos quedábamos a cenar, siempre tenían en la heladera carne de milanesas, que cortaban ellas mismas al mejor estilo de carnicería, y las preparaban riquísimas y crujientes.

Entonces no había tantos productos envasados como ahora. De modo que para hacer las milanesas se juntaba el pan viejo puesto duro y se rallaba. Se lo ponía en frascos de vidrio y se sacaba cuando era necesario. Siempre sobraba pan, que además se compraba todos los días. Más aún, algunas familias tiraban el pan entero sobrante en la basura, que entonces se ponía en tachos sin bolsas de plástico ni nada. Alguno que otro mendigo solía sacar de arriba una o dos flautas enteras. La idea no era precisamente un acto de misericordia, sino más bien mostrar al vecindario que en esa casa se compraba pan todos los días y que no se usaba “el pan de ayer”, lo que era casi una afrenta. Mi madre no estaba de acuerdo con tirar comida a la basura (sí con dar a un mendigo que tocara el tiempo, tampoco eran muchos) de modo que siempre había pan rallado de sobra.

Los chicos tomábamos sopa, invariablemente, nos gustara o no (lo más común era que no nos gustara, pero había que tomarla). En general tomábamos sopa de dos clases: de avena y de fideos. La avena, recomendada por los médicos, era de rigor por lo menos una vez al día o día por medio.  Creo que era algo que muchos chicos detestábamos, y que identificábamos con la famosa caja de cartón a todo color con la figura de un cuáquero, nombre de la marca. No se decía “sopa de avena” sino “sopa de Quaker”.  Para los mayores, era habitual el caldo solo, a veces con algún aditamento como trocitos de pan frito. Y para las invitaciones más elegantes, el consomé a la reina.

En una época en que casi no había productos envasados, varias cosas se hacían en casa. La mayonesa de huevo auténtico y de aceite de buena calidad (de oliva o al menos de mezcla) era infaltable en las reuniones, en que era de rigor la ensañada rusa, también casera. Los ajíes en vinagre, un aditamento habitual para las milanesas, también se hacían poniéndolos en vinagre durante dos semanas, y resultaban riquísimos. Las aceitunas se vendían sueltas, con carozo claro, y se ponían en grandes frascos con un poco de agua, o bien se preparaban con aceite y alguna especie generalmente un poco picante, eran de presencia obligada al servir aperitivos.  En una casa en la que se hicieran asados, al carbón o al horno, el chimichurri no podía faltar, y cada ama de casa tenía su receta, a veces, decían, al estilo de Doña Petrona cuyo libro casi nadie tenía, pero por las audiciones radiales muchas señoras aprendían ciertos secretos con los cuales lograban la cálida aprobación de familiares y amigos. Las más talentosas y pacientes conseguían la maquinita para descarozar y rellenaban las aceitunas con morrón, que era lo elegante, digamos. Una amiga de mamá pasaba horas para hacerlas y servir cuando invitaba a cenar. Otros tiempos.

En muchas casas, incluso de familias no muy numerosas, algunos productos se compraban en cantidad. Por ejemplo, el vino en damajuanas de cinco o diez litros, o una lata de anchoas de un kilo, que se conservaban porque venían en sal, y que se iban sacando de a poco poniéndolas con aceite para cuando se recibían visitas.

En aquella época no se consumía mucho pescado, y sobre todo no en las casas, porque la preparación no era fácil para algunas amas de casa y además había pocas pescaderías. Pero sí en general se comía una vez por semana o cada quince días. El filete de merluza frito (a la romana) era bastante habitual; la corvina u otro pez semejante se hacía al horno condimentado con cebolla, o ajo y especies. No había, truchas, que yo recuerde, pero sí pejerrey, que se hacía a la plancha aunque lo más común era comerlo en un restaurante.

El pollo se hacía de mil maneras y, junto con la carne de vaca, era de consumo habitual. En cambio se consumía poco cerdo o cordero, salvo en los asados a la parrilla o para las fiestas.  Sin embargo algunas especialidades derivadas eran muy apreciadas: las patitas de cerdo en escabeche, o los chinchulines de cordero.

El escabeche era una forma habitual de preparar diversos vegetales, por supuesto, en casa, Lo mismo que la salsa de tomate que se guardaba por varios días en frascos cubiertos de aceite para sui mejor conservación.

La pasta de los domingos era una costumbre generalizada, sobre todo ravioles con estofado. Si a uno lo invitaban a almorzar un domingo, nueve de cada diez veces era esto. Y conforme a la receta especial del ama de casa, cada estofado salía diferente.

La pizza por supuesto se comía afuera pero en las casas se hacía a mano, la masa solía ser más gorda, no tan a la piedra como ahora, pero resultaba riquísima. Tampoco existían tantas variantes exóticas, lo común era la clásica de tomate, con cebolla, aceitunas y mucha muzzarella. Pero también las había con anchoas (generalmente mitad y mitad) o con salame o jamón. Er a también un plato que, en apenas poco más de una hora, podía ser la comida principal de una invitación espontánea. También se hacían pizzetas con rodajas de pan, para servir como “copetín”. Recuerdo las que hacía mi madre y mis tías, eran riquísimas dentro de su sencillez.

En cuanto a las verduras y frutas, era todo tan barato que  ni siquiera se pensaba en una restricción al respecto. Y todo era de un sabor puro, de la fruta o la verdura madurada en la planta, en huertas con abonos naturales. No existía, como ahora, el tomate sin gusto que está siete semanas en góndola, o la mandarina que no tiene olor ni sabor específico, cualquiera sea su variedad. Entonces existía, como dice una canción, el olor a hierbas frescas y el olor a mandarina. Las hierbas frescas (perejil y albahaca sobre todo) que no había en cantidad y calidad todo el año pro ser de temporada, se secaban al sol. Así se comía habitualmente fideos o ñoquis (amasados en casa) al pesto, todo el año.

Era una vida sencilla pero que todos tomábamos como algo normal: tener mucha comida todos los días, en cantidad y calidad excelente, recibir invitaciones a comer “lo que hay”, siempre mucho y rico, sin tener que salir corriendo a comprar comida por no alcanzar “lo que hay”, esperar alguna novedad culinaria, a veces sin comprender que comíamos “aburrido” pero sustancioso y abundante, todo esto pertenece al pasado. A veces tengo nostalgia, y me alegro que algunos jóvenes intenten volver a esas prácticas. No es fácil, pero tampoco imposible. El tiempo lo dirá.

Mes de la Pachamama, agricultura andina

 Mario Mejía Huamán 

El desarrollo de la agricultura prehispánica

a. El maíz y sus variedades


Con el título: Amplia variedad: conoce la mapa peruano del maíz y sus 50 tipos  El Perú es el país con mayor diversidad debido a sus formas, colores, tamaños y textura de grano.

“Esta es una discusión en el tema Razas de Maíz en el Perú dentro del foro Cultivos Industriales, parte de la categoría Todo sobre Agricultura; INFOGRAFIA.jpg El Perú es el país con mayor diversidad de maíz del mundo. Maíz peruano tiene gran variedad de formas, colores, tamaños y texturas de sus granos. Nuestro país posee alrededor de 50 razas de maíces”… “Además, el alto porcentaje de razas nativas que se están comercializando a precios que hacen rentable el cultivo está asegurando su mantenimiento in-situ”.

El autor advierte que

“La única raza que no figura en el mapa es el maíz Rabo de Zorro, debido a que se ha identificado que esta es más bien una malformación de la mazorca debido a la costumbre de seleccionar para semilla las mazorcas más grandes, lo que produce mazorcas flexibles en la descendencia. Para la realización de este estudio se ha incluido colectas de maíz realizadas desde 1952 a 1989, en 24 departamentos y 118 provincias”.

b. La papa

En el mundo existen 5000 variedades de papa, de las cuales 3000 son netamente peruanos.

Entre las más importantes podemos destacar:


Papa  Canchan


Papa Amarilla


Papa Wayn

Papa Wamantanqa

Papa negra

Papa Tarmeña

Papa Blanca

 

Conclusión

La alta agricultura exige también alta organización política, jurídica y social. Esto es, el Estado tiene estar bien organizado, como para buscar en primer lugar el bien común, ser justa, donde el pueblo debe sentirse parte del Estado, como para que en un medio en que no existió el dinero se alcanzase un desarrollo que, en primer lugar satisficiese, el bien-estar, la alimentación, la seguridad y el trabajo. Entre otros requisitos es necesario la existencia de una ética, aunque todavía pre-filosófica, sustentada en lo que luego se denominará el principio de colectivismo; una moral de la mutua ayuda entre los miembros familiares y cercanos (ayllu) y luego de todo el pueblo, y de estos para con el Estado. También debemos resaltar, su concepción del mundo, entre ellos del trabajo, tomado esta actividad como un acto de realización y no una actividad dolorosa ni de castigo.

La agricultura exigió la construcción de acueductos y pozos de agua en todo lo largo y ancha del territorio, lo cual desarrolló el espíritu de cuerpo de las familias, porque no sólo laboran los jóvenes y adultos varones sino las damas en la preparación de alimentos y refrigerios.  El trabajo de los niños y adolescentes (pureq) consistía principalmente en el cuidado permanente de los acueductos por donde discurre el agua, pues esta puede desbordarse accidentalmente con piedras u otros elementos que caen dentro del acueducto, así como con el paso de los animales. El agua “valía oro”, podríamos decir, al considerar la construcción de acueductos que bajan desde la propia cordillera o de las lagunas formadas por los deshielo, hasta los campos de cultivo y muy cerca de las viviendas.

Los nombres atribuidos a los incas precisamente expresar su capacidad organizativa y de mando. Así tenemos que Qhapaq, significa: riqueza, poder, autoridad, poder de mando, poder de organización; por ejemplo: Manqo Qhapaq, Mayta Qhapaq, Qhapaq yupanki, Wayna Qhapaq.

Por otro lado, una familia debía tener muchos hijos, familiares y allegados, esta familia era considerada como rica, contrariamente el tener pocos hijos, familiares o allegados, significaba pobreza.  La agricultura no mecaniza requiere para el trabajo de muchos hijos.

Bibliografía

El Comercio, 27 de mayo de 2011 y 20 de noviembre de 2016, p. C.

https://www.google.com.pe/search?q=mapa+de+la+produccion+de+maiz+en+peru+2014&safe=active&biw=1600&bih=  

Obtenido de

https://www.google.com.pe/search?q=mapa+de+la+produccion+de+maiz+en+peru+2014&safe=active&biw=1600&bih=

Agroforum. (27 de noviembre de 2016).

http://www.agroforum.pe/cultivos-industriales/razas-de-maiz-peru-5140/.

Obtenido de

http://www.agroforum.pe/cultivos-industriales/razas-de-maiz-peru-5140/.

[1] Producctosperuanos. (25 de mayo de 2012).

http://blogs.deperu.com/productos-peruanos/variedades-de-papa-en-el-peru/.

Obtenido de

 http://blogs.deperu.com/productos-peruanos/variedades-de-papa-en-el-peru/ .

[1]

Agroforum. (27 de noviembre de 2016).

http://www.agroforum.pe/cultivos-industriales/razas-de-maiz-peru-5140/.

Obtenido de

http://www.agroforum.pe/cultivos-industriales/razas-de-maiz-peru-5140/

 

Producctosperuanos. (25 de mayo de 2012).

http://blogs.deperu.com/productos-peruanos/variedades-de-papa-en-el-peru/.

Obtenido de

http://blogs.deperu.com/productos-peruanos/variedades-de-papa-en-el-peru/.

 

Fuente. Mario Mejía Huamán, “La agricultura y el poder de las culturas prehispánicas peruana”, Proyecto Ecoepisteme, B s. AS. Ed. FEPAI, 2016