Cocina histórica - Primavera y ensaladas

 

 Cocina Histórica – Primavera y Ensaladas

 Viene la primavera y con ella se acrecientan los vegetales disponibles para sabrosos platos, entre los cuales sin duda tienen un lugar especial las ensañadas.

 Recorriendo nuestros archivos de cocina histórica, he aquí algo interesante para ofrecer.

 Tulio Fabres Cordero, profesor y escritor venezolano, de Mérida, publicó en 1899 un libro titulado Cocina Criolla o Guía del Ama de Casa, recopilando seguramente recetas familiares y de vecinos. El libro tuvo muy buena acogida.

 Un siglo después, una Fundación editorial lo republicó como  Tulio Febres Cordero, Cocina Criolla (Para disponer la comida diaria con prontitud y acierto)

 De este simpático librito  se transcribe el pequeño capítulo dedicado a las ensaladas

 Ensaladas

 Aun cuando el modo de preparar ensalada es muy conocido, no estará de más fijar como ingredientes principales la sal, el vinagre y el aceite fino; y como un recuerdo para las amas de casa, expresar enseguida las hojas, frutos, etc. de que pueda hacerse ensaladas

 Lechugas y berros: una y otra se preparan lo mismo, en el momento de servirlas, para que no se marchiten las hojas.

 Repollo: puede hacerse cocido o crudo, pero para hacerlas en crudo deben siempre pasarse las hojas picadas por agua hirviendo y agregársele pimienta a la ensalada.

 Coliflor: lo mismo que la de repollo cocido.

 Papas: cocidas y en ruedas.

 Frijoles tiernos: el medio más sencillo es despuntar las vainitas y cocinarlas para hacer la ensalada. El método italiano es el siguiente: se hierven en vinagre unos ajos molidos y se prepara la ensalada con este vinagre y los demás ingredientes, inclusive la pimienta.

 Arvejas tiernas: desgranadas y cocidas previamente.

 Tomate riñón: crudo, con ruedas de cebolla, perejil y pimienta.

 Pepinos: cocidos y sin tripas si fueran criollos.

 Auyama tierna: cocida.

 Chayota: lo mismo.

 Aguacate: debe prepararse en el momento de servirla.

 Piña: sin vinagre y con dulce.

 Gazpacho: se remoja pan hasta que ablande, y se prepara con él la ensalada al tiempo de servirla.

 Todas las ensaladas de frutas y legumbres cocidas conviene hacerlas con alguna anticipación para que queden bien encurtidas. Es condimento artístico adornarlas con flores de marañuela y granos de granada.

Mes de la Pachamama

 

Oraciones a la Pachamama

 

El 1 de agosto se celebra a la Pachamama, la madre tierra, con rituales y oraciones, en toda la región andina. Comparto dos oraciones de la tradición del noroeste argentino e invito a leerlas reflexivamente, pensando en nuestras posibilidades de ayudar a la naturaleza depredada

 

Celina Hurtado

 

Plegaria a la Pachamama

 

Madre Tierra, Pachamama,
te pedimos con respeto perdón por nuestros errores,
por contaminar tus ríos y envenenar tus océanos,
por verter al aire tóxicos, por no escuchar tus sollozos.

Te presentamos el néctar
de esta desnuda plegaria.
Ayúdanos a encauzar
nuestros pasos al sol.

Diosa de todas las eras,
percibe nuestros deseos de integrar nuestros latidos
con el núcleo que custodia tu corazón de diamante.

Madre Tierra, Pachamama,
consagramos nuestro intento
a tu energía sutil, para ser fieles vasallos
y llevar el mundo al vórtice del Sol Central invisible.

Tu majestad infinita nos permite ser aliados
de la vida subterránea en tus fallas con sus códigos.

Sabemos de tu lenguaje expresado en terremotos,
tsunamis e inundaciones, fuertes sequías y heladas.

Canaliza tu frecuencia para hacernos solidarios.
Que tus rocas, minerales, arrecifes y elementos
transformen nuestra ignorancia en sabiduría plena.

Madre Tierra, Pachamama,
escucha nuestra oración. Te pedimos que nos abras
con la conciencia del espacio, para ser humanos libres
de la ceguera maldita y la codicia sin límites.

Pulsa nuestro entendimiento
con la armonía del cosmos y el sueño antiguo de Alcíone.

Condúcenos a la Paz
y permítenos vivir evitando el cono oscuro.

Madre Tierra, Pachamama,
te pedimos en la noche de compasión sideral
que escuches nuestra plegaria.

 

 

Fuente; https://cges-infd.mendoza.edu.ar/sitio/dia-de-la-pachamama/#:~:text=«Madre%20Tierra%2C%20Pachamama%2C%20te,por%20no%20escuchar%20tus%20sollozos».

 

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Oración a la Pachamama

 

Pachamama, deidad inmortal y bien amada, que tienes tu refugio en las grutas ignotas de la sierra, entre música de quenas invisibles y tibiezas inefables; para Pachamama dueña y señora de los picachos y de los pastos, de las bestias y de los hombres, la que se enoja en los temblores, la que protesta en el rodar de los truenos, la que extravía al hurgador que ofende a la tierra buscando oro, estaño y plomo.

 

Madre tierra, Diosa de la Naturaleza, que creas cada cosa y siempre haces que el Sol reaparezca como un regalo para las personas.

 

Protectora del cielo, del mar y de todos los espíritus.

 

En ti que fluye toda la naturaleza, que nos brindas la alegría de la luz de los días y que mantienes tu promesa de darnos todos los nutrientes.

 

Nosotros retornamos a ti en forma de espíritus, al final de nuestra vida, que es el comienzo en Ti.

 

Te damos los agradecimientos por tu benevolencia. Yo me inclino ante tu divino nombre y con la mayor dignidad imploro que nos concedas los dones de tu misericordia.

 

Te agradezco por todo lo que haces por nosotros, quienes tenemos fe en tus divinos deseos.

 

Arnaldo Quispe

 

 

Fuente: https://es-la.facebook.com/MonteCaserosOnline/posts/2466713250056079/

 

 

9 de Julio - Celebración de la Independencia

 

DECLARACION DE LA INDEPENDENCIA

Al declararse la Independencia, el 9 de julio de 1816, los congresistas hicieron traducir el Acta al quechua y al guaraní, dos lenguas de muchos hablantes en los pueblos de las Provincias Unidas, mostrando un criterio  de justicia, equidad y participación de los pueblos originarios. Como un homenaje a aquellos patriotas, ofrecemos ahora el texto en castellano, en quichua  antiguo (la versión  de aquella época), y en quechua y guaraní moderno.

ACTA

En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos diez y seis, terminada la ordinaria sesión, el Congreso de las Provincias-Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande y augusto objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los representantes sin embargo consagraron á tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones é interés que demanda la sanción de la suerte suya, pueblos representados y posteridad. A su término fueron preguntados si querían que las Provincias de la Unión fueran una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primero,

 

DECLARACIÓN

Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud-América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, á las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente á la faz de la tierra, que es voluntad unánime é indubitable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban á los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados e investirse del alto carácter de una nación libre é independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli; quedar en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse cuenta de las formas que exija la justicia é impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad baxo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama. Comuníquese á quienes corresponda para su publicación, y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración. Dada en la Sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.

Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan, presidente.

Dr.Antonio Sáenz, diputado por Buenos Aires.

 

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Versión parafrástica en idioma quichua

 

Cai sumacc ancha camayocc San Miguel Tucmanmanta hatum llacctapi, waranccapusacc pachacc chunca socctayocc watacc ccanchis quillacc isckon ppunchaynimpi, llacctanchecc raycu cchawanancupacc Hamauttacuna hatun tantacuy, congreso nisccapi tantascca, tucui soncconcuwan, tucui yachaynincuwan unancharccancu ttaccacuynincheccta cunancama camachicquenchecc auccacunamanta: huc similla tucuyneccpi llacctanchecc cunacc cay ruracunanta munasccancu , uyaricun, huc munaylla hinantin ruraynincuwan, yuyaynincuwan, wañuy, wañuy, wañuy munapayasccancuta sutti suttipi ricuchincu; chaywampis, yuyaspa cay hatun simipi casccanta paycunacc, llacctancunacc, wawancunacc wawampapis cusisamin, ú chiquin, Hamautta Ranticuna alliy alliymanta huctawan huctawan cai hawa rimarccancu. Allin allinta unanchaspañari, tapuscca carcancu? Munanquichecchu tucui llacctacuna piraycuchus Ranti canquichecc España reycunamanta ttaccacuspa, payccunac quiquin atiyninpi, camachiynimpi cquheparinancuta? Caita uycariytawan, usccay usccayta hatarispa: munaycunnispa ccaparincuc; aswan callpayocc cai sutti munaynincu cananpaccri hucmanta hucmanta munaycu nerccancu; tucuipa yachayninman chayananpaccri cai hinata cquellccarccancu.

 

Ñoccaicu cai Americacc Anti suyumpi tantascca, llacctacunacc Rantin, ñoccaicuman Pacchacamaccta waccyaspa llacctaycucc sutimpi, llacctaycucc camachiynimpi hanac-pachaman cai pacha tucui llacctacunaman, tucui runacunaman soncoycucc llamppu, checcan unanchayninta, ricuchispa, rimaricuycuu yachilla-ach; sutti huc munaynillan cai tucuy llactacunacc ccasccanta, lliqquiy saccra watanasta, imawanchus yanccalla España Reycunaman watascca carccancu: atiyninta suancunamanta ppataspari huc hatun llacta ruracunancu; paicuna quiquin cunan camachecc Rey Fernando ccanchismanta, wawancunamanta, llactanmantawan wiñaypacc ttaccascca; cairaycuri hatun sumacc atiywan sutippi cquecheparincu, imaynachus aswan allin cancca cusisamimpacc tucui imancu unanchascca, hina camachiyta paycuna quiquin maquinmanta ccocunanpacc; tucui tanta ñaupaccta, caita hunttanancupaccri, ñoccaycupi chura cuspa puraccmanta watanacuncu, causaynincuwan, tiyapuynincuwan, sumac sutincuwan. Picunamanchus yacha chicunan, yachachiscca cachun, tucuipa vincrinman chayanamanpacc; hawa llactacunacc unanchanampacri imaraycuchus ruranchecc cai sumacc checcan rurayta, sutti cquelccapi tucui churacuchum. Congreso wasipi rurasca selloycuwan sellasca, secretarioycucc cquellccanwan callpachascca. Cai hina juramentota tucui llacctancheccpi tiyacucc runacuna. ¿Juranquichu Pacha-camacc Apu Yayanchecc raycu santa cruz raycuwampis + ttimpurichiyta, hamachhaita, mayneccpipis camarichiyta cai Americacc Anti Suyumpi tantascca hatun llaxtacunacc ttaccacuyninta ccanchis Fernando España reymanta, wawasninmanta, llacctanmanta, tucui hawa llaccta camachecc cunamantawan? ¿Juranquichu Pacha-camacc Apu Yayancheccman, ari ninquichu llacctancheccman, atiyninraicu, camachiyninraicu tucui callpaquiwan sayariyta causainiyquita, sumacc sutiyquita, tucui imayquita chincarichinayquicamaypis? Ari, hinatan jurani. Hinata ruracctiyqui Pacha-camacc yanapasuchun, manari pai muchuchisuchun llaccta mamancheccri ñacasuchun.

 

Hamautta Antonio Saenz Buenos Ayres llacctacc rantin

FNLaprida San Juan llacttacc rantin tucui rantista camachecc

 

Texto en quechua moderno

 

Kay sumaq ancha kamayuq San Miguel Tukmanmanta hatun llaqtapi, waranqa pusaq pachak chunka suqtayuq wataq qanchis killaq isqun p'unchayninpi llaqtanchiqrayku qhawanankupaq Hamawt'akuna hatun tantakuy, kongreso nisqapi tantasqa, tukuy sunqunkuwan, tukuy yachayninkuwan unancharqanku t'aqakuyninchiqta kunankama kamachiq qhinchiq awqakunamanta huk similla tukuy niqpi llaqtanchiqkunaq kay rurakunanta munasqanku, uyarikun, huk munaylla hinantin rurayninkuwan, yuyayninkuwan, wañuy, wañuy, wañuy munapayasqankuta sut'i sut'ipi rikuchinku; chaywampis, yuyaspa kay hatun simipi kasqanta paykunaq, llaqtankunaq, wawankunaq wawanpapis kusisamin, u chikin, Hamawt'a Rantikuna alliy alliymanta huktawan huktawan kay hawa rimarqanku. Allin allinta unanchaspañari, tapusqa karqanku? Munankichiqchu tukuy llaqtakunapiraykuchus Ranti kankichiq España Reykunamanta t'aqakuspa, paykunaq kikin atiyninpi, kamachiyninpi qhiparinankuta? Kayta uyariytawan, usqhay usqhayta hatarispa: munaykun nispa qaparinkuq; aswan kallpayuq kay sut'i munayninku kananpaqri hukmanta hukmanta munayku nirqanku; tukuypa yachayninman chayananpaqri kay hinata qillqarqanku.

 

Ñuqayku kay Amerikaq suti suyumpi tantasqa, llaqtakunaq Rantin, ñuqaykuman Pachakamaqta waqyaspa llaqtaykuq sutimpi, llaqtaykuq kamachiynimpi hanak-pachaman kay pacha tukuy llaqtakunaman, tukuy runakunaman sunquykuq llamp'u, chiqan unanchayninta, rikuchispa, rimariyku yachachiyku Muyupachaq qayllanpi; sut'i huk munaynillan kay tukuy llaqtakunaq kasqanta, llik'iy saqra walanasta, ima wanchus yanqalla España Reykunaman watasqa karqanku: atiyninta suwankunamanta p'ataspari huk hatun llaqta rurakunanku; paykuna kikin kunan kamachiq Rey Fernando qanchismanta, wawankunamanta, llaqtanmantawan wiñaypaq t'aqasqa; kayraykuri hatun sumaq atiywan sutipi qhichiparinku, imaynachus aswan allin kanqa kusisamimpaq tukuy imanku unanchasqa, hina kamachiyta paykuna kikin makinmanta qukunanpaq; tukuy tanta ñaupaqta, qhipamanri hukmanta hukmanta hinata qaparinku, yachachinku, huktawan huktawanri rinku; kayta hunt'anankupaqri, ñuqaykupi churakuspa puraqmanta watanakunku, kawsayninkuwan, tiyapuyninkuwan, sumaq sutinkuwan. Pikunamanchus yachachikunan, yachachisqa kachun, tukuypa uyaqrinman chayanamanpaq; hawa llaqtakunaq unanchanampaqri imaraykuchus ruranchiq kay sumaq chiqan rurayta, sut'i qillqapi tukuy churakuchum. Kongreso wasipi rurasqa selloykuwan sellasqa, sekretarioykuq qillqanwan kallpachasqa. Kay hina huramentota tukuy llaqtanchiqpi tiyakuq runakuna. ¿Hurankichu Pachakamaq Apu Yayanchiqrayku santa krusraykuwanpis + t'impurichiyta, hamach'ayta, mayniqpipis kamarichiyta kay Amerikaq Anti Suyunpi tantasqa hatun llaqtakunaq t'aqakuyninta qanchis Fernando España reymanta, wawasninmanta, llaqtanmanta, tukuy hawa llaqta kamachiqkunamantawan? ¿Hurankichu Pachakamaq Apu Yayanchiqman, ari ninkichu llaqtanchiqman, atiyninrayku, kamachiyninrayku tukuy kallpakiywan sayariyta kawsayniykita, sumaq sutiykita, tukuy imaykita chinkarichinaykikamaypis? Ari, hinatan hurani. Hinata ruraqtiyki Pachakamaq yanapasuchun, manari pay muchuchisuchun llaqta mamanchiqri ñakasuchun.

 

FNLaprida - San Juan llaqtaq rantin tukuy rantista kamachiq. 

Hamau'ta Antonio Saenz, Buenos Ayres llaqtaq rantin.

 

 

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Texto en guaraní – Versión moderna de David Galeano Olivera

 

Amandaje Tucuman-gua niko ijatýkuri Táva San Miguel de Tucumán-me ha omboajékuri ko kuatiavusu.

Ore ha’éva Tetâvore Ojoajúva Suramérikape rembijokuái

Roñembyatýva Amandaje Guasúpe,

Oremandu’ávo ku Ijapyra’ŷvare ha’éva arapy motenondehára,

Ore táva rérape roiméva ha ore táva pu’aka roguerekóva,

Rogueroayvu Yvága, tetânguéra ha avakuéra ko yvoraguápe, tekojoja ombohapeva ore rembiporavo:

Roikuaauka tuichaveháicha yvy ári oikóvape,

Ha’eha opavave Tetâvore remiandu joja ha rembijerovia añete,

Ha rohechauka haĝua tekojerovúpe ore Retâ isâsoha ha hekojeheguiha Réi Fernando VII, iñemoñare ha hetâgui.

Aipórô opyta añeteháicha ha oguata haĝua tekoiterape rupi pe pu’aka kakuaa ha tuicháva ikatuhaĝuáicha oñemboheko tekojoja ojerureháicha,

Ha taimbarete umi mba’e mbyatypyre omboajéva heko aĝagua.

Opavave ha peteîteî péicha omoherakuâ, oikuaauka ha ombojo’a,

Oñe’ême’êháme, ore rupive, omoañetetaha ha oykekotaha ko tembipota,

Ha upevarâ oikuave’êha py’aporâme hekove, imba’eta ha herakuâ.

 

Tojekuaauka tekotevêvape oñemyasâi haĝua,

Ha jehechakuaa jopóiramo oñemoĝuahêva tetânguérape,

Toñembohysýi peteî Kuatiavusúpe umi pyenda guasu omongu’éva ko ñe’ême’ê tuichaitéva.

Oñemonguatia amandaje kotýpe,

Ore pópe oñemboheraguapýva,

Oñemboguapy hese ore guarakapa ha omoî heraguapy ore Rembijokuái Pytyvôharakuéra.

 

Francisco Narciso de Laprida, San Juan rembijokuái, motenondehára;

Tembikuaajára Antonio Saenz, Buenos Ayres rembijokuái.

 

Cocina histórica. Sopas para el frío

 

Cocina histórica. Sopas con pan para el frío

Acompañar el caldo con trozos de pan es una antigua tradición culinaria castellana, que emigró a América y se instaló en diferentes regiones, enriquecida con aportes locales.

Del libro La cocine ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (obra del siglo XIX) ofrecemos dos de estas recetas, una salteña y otra porteña. Son muy fáciles y ricas. Les invito a prepararlas y gustarlas.

Sopa salteña

Se cortan rebanadas muy delgadas de pan frío, se las tuesta en la parilla; se las coloca por capas en una sartén esmaltada de porcelana. Sobre cada capa de pan, se echa otra de lonjitas de queso fresco, o de Gruyère rallado, y rebanadas de chorizo frito.

Sobre cada una de las capas se verterán dos cucharadas –cuchara de cocina-  de caldo sazonado con una salsa de cebollas, picadas muy menudo, un diente de ajo molido, y pimienta ídem.

Cuando se haya llenado con estas capas la cacerola, se la cubre con una capa de queso rallado y rebanadas de chorizo frito. Se la pone a cocer a fuego lento, cubierta con su tapadera.

Un momento antes de servirla, se quiebran encima tantos huevos como personas sean de mesa. Y cocidos los huevos, se sirve en la misma cacerola, colocada en una bandeja, y ornados sus bordes con ramas de perejil.

Casiana Castro de Uriburo (Salta)

Sopa de gallina con alverjas

Se cuece la gallina con muy poca sal, apio y un diente de ajo, hasta que esté blanda. Se muelen juntos, perejil, hojas de lechuga y alverjas crudas. Se ponen en una cacerola dos onzas de mantequilla y dos cucharadas de harina, se las hace fundir al fuego revolviéndoles y se les echa la verdura dándoles un reposo de diez minutos al rescoldo. Enseguida se vierte encima el caldo de gallina, y se deja hervir. Debe quedar un poco espesa. Se cuela en la sopera, sobre pedacitos de pan fritos en manteca y las presas de la gallina.

Susana Ugarriza de Castila (Buenos Aires)

Reflexión sobre ecología

 

La preocupación ecológica 

Hasta hace poco los “ecologistas” causaban sonrisas, cuando no francas burlas. Pero pronto los rostros comenzaron a ponerse serios cuando las fotos y los titulares ya no dejaban lugar a dudas sobre la destrucción irreversible de la vida planetaria. Ya no se trataba de alguna especie africana, exótica e inútil para nosotros, los “civilizados” de las grandes ciudades. El exterminio de ballenas, leopardos, elefantes y otros animales sobre cuyos valiosos restos sólo los muy ricos podían tener expectativas, dejó insensible a la gran masa anónima. Pero cuando las fotos mostraron los peces muertos en las costas donde muchos miles veranean, la cuestión tomó el color del peligro inmediato. Es como el fragor de una tormenta lejana, que sólo preocupa a los más atentos. Cuando la tormenta está casi encima, recién la mayoría se da cuenta. Casi siempre tarde...

El clamor ecologista quizá todavía no es tardío y ha tomado muchos rumbos. Algunos parecen pertinentes y eficaces, otros son anecdóticos o meramente sentimentales, como las declaraciones de los derechos del animal, curiosamente emanadas de países que se preocupan bastante poco de los derechos de los hombres.

Yo no sé bien cuál es el fundamento real de esta preocupación colectiva que muchos tildan de egoísta. En todo caso me parece positiva, porque en la medida en que logre evitar una catástrofe que evidentemente se avecina, poco importan los motivos subjetivos de quienes impulsen o lleven adelante las medidas.

La cuestión más problemática, en cambio, me parece la de su eficacia. En una oportunidad decía un profesor que las campañas ecologistas le parecían inútiles porque quienes se suman a ellas son en general personas inocuas (no son agentes destructivos de la naturaleza) mientras que a los verdaderos responsables de la contaminación y la destrucción no se les mueve un pelo. Esta última afirmación es verdadera, pero el argumento es sofístico. Con igual razón podría decirse, por ejemplo, que los movimientos por la liberación de los oprimidos, o por la igualdad racial o religiosa, son inútiles porque a los responsables de la discriminación no les interesa plegarse a ellos. Claro que no, justamente se trata de lo contrario, de presionar sobre ellos para que a la fuerza -no por gusto, convencimiento o conveniencia- dejen de actuar como lo hacen. Y también para crear una conciencia de la necesidad de actuación de poderes públicos, nacionales o internacionales. Gracias a estos movimientos y sus actos de pacífica (o no tan pacífica) protesta, hoy hay regulaciones normativas que probablemente sin ellos nunca se hubiesen dictado.

Sin embargo, pensar muy optimistamente puede ser ingenuo. La mayoría de los hombres, incluidos los gobernantes,  tienden a solucionar los problemas inmediatos y dejar los otros para las generaciones futuras, con el argumento de que en realidad poco podemos influir en lo remoto (lo que es verdad) y con la esperanza de que nuestros sucesores, que serán más sabios y más desarrollados que nosotros, encuentren más fácilmente soluciones (lo que es sólo probable).

Visto así el problema, resultaría que una excesiva preocupación ecologista conduciría al inmovilismo de los recursos y frenaría la ingeniosidad para solucionar estos asuntos de forma novedosa y no rutinaria. Pero también es cierto que la destrucción es más rápida que la construcción o el descubrimiento y que quizá cuando aparezca la solución salvadora ya sea tarde.

Por otra parte, la preocupación ecológica tiene que ver con la política, y esto en dos sentidos. Por una parte, se presenta como una ruptura de la alternativa actual como modo de producción, distribución y consumo de los bienes naturales. El argumento que en su momento esgrimieron los “verdes” alemanes en el parlamento es un ejemplo: de qué sirve -decían- discutir si vamos a repartir las riquezas naturales según el sistema capitalista o el socialista, si estamos al borde de una catástrofe ecológica que no dejará nada bueno para repartir. Y esto se liga con el segundo sentido del nexo político: la preocupación por el holocausto nuclear, que sería la catástrofe ecológica máxima, en la que se piensa en definitiva, como summum del horror destructivo.

Hay que reconocer que las campañas pacifistas, que manipulan con este temor, captan numerosos adeptos. Por eso pueden ser utilizadas ideológicamente. Por ejemplo, cada potencial contendiente en un conflicto por el reparto de (algún) poder (territorio, mercado, zona de influencia, etc.) afirma que si frena su expansión armamentista y baja su capacidad disuasiva, entregará el terreno al enemigo. Cuando hace dos décadas los Estados Unidos iniciaron una campaña armamentista  argumentando que lo contrario sería dejar el mundo a “los rojos”, los integrantes del “colchón yanqui” en Europa (franceses, ingleses y alemanes)  contestaron con pancartas expresivas: “mejor rojos que muertos”. Y esto puede ser una falacia. No estoy tan segura de que siempre sea mejor la vida, a cualquier precio. Incluso sería una autocontradicción, porque por la misma razón se podría decir que nuestros descendientes, que supuestamente heredarán un mundo arruinado, también opinarán “mejor un mundo arruinado que ninguno”. Justamente, el comienzo del ecologismo fue la convicción de que no debe pagarse cualquier precio por un progreso, o por la satisfacción de una necesidad o un deseo actuales, sin pensar en el futuro, el nuestro y el de nuestros sucesores.

Estas marchas y contramarchas dialécticas muestran, me parece, que los slogans son necesarios pero no suficientes. Nadie puede dudar hoy, seriamente, de la necesidad de una auténtica protección al medio ambiente. Es demasiado real lo que se vive como para poder cerrar los ojos. Pero las soluciones no están tan al alcance de la mano, y la utilización apasionada de consignas puede tener efectos contraproducentes o ineficaces. Y tal vez sea verdad, una dolorosa verdad, aquello de la Biblia, de que el hombre dominará sobre todas las bestias de la tierra, lo cual es un modo de decir que la existencia del hombre se mantiene sobre la destrucción de aquellos que  “están a su servicio”. Quizá ésta fue la genial y terrible intuición del primitivo, cuando se estaba a años luz de nuestra acuciante preocupación; y quizá también por eso, para desculpabilizarse y pegar su pena, deificó a sus víctimas y les ofreció sacrificios. ¿Cuál es, hoy, nuestra ofenda desculpabilizadora? Puede ser el ecologismo...